Posted by: incapoint | September 16, 2009

Testimonio Camino del Inca

Testimonio Camino del Inca a Machu Picchu

 

 

Cualquiera que haya viajado por Sudamérica habrá oído hablar del Camino de Inca, inca trail como sueles oir inglés… Desde luego se trata de una experiencia única e inolvidable, algo cansada eso si, que voy a tratar de resumir ahora. Dura 4 días aunque hay una versión más corta que dura dos días, pero que se pierde algunos de los lugares más interesantes, por lo que sin duda alguna recomiendo la de cuatro. 
Comiendo cruzando el río Urubamba en el Km. 82 de la línea férrea que lleva de Cuzco a Aguas Calientes, a 2.200 m. de altura. Después de pasar el control de entrada empiezo a caminar hasta llegar a las ruinas de Llactapata (la ciudad en la colina) y a continuación cruzo el río Cusichaca. Continúo hasta la villa de Hauyllabamba, a unos 6 Km. y a 2.750 m. de altura. Después de una larga caminata entre las montanas finalizo en el campamento de las Tres Piedras Blancas. He caminado durante todo el día pero no fue una marcha especialmente difícil, el lugar es bellísimo y marchar por estas montanas es una experiencia excelente. Me avisan de que duerma bien porque el segundo día será algo mas duro…

 

 

 

 

Tempranísimo comienzo a caminar de nuevo, me dirijo al Paso de la Mujer Muerta llamado Warmiwanusca a 4198 metros de altura. Es decir, en unas horas voy subir de golpe unos 1500 metros, que a mi me parece muchísimo. Bueno, para mí y para otros mochileros: yo he subido muy tranquilo y tratando de no forzar demasiado, pero veo como algunos viajeros acaban con vómitos y con mal de altura por tratar de subir demasiado deprisa. El típico chulito que te adelantó muy deprisa y que ahora ves en la cuneta vomitando… (Lo del chulito es broma, pero que hay gente que se pone enferma no). La verdad que la experiencia es brutal, primero empiezas a subir por una zona boscosa por lo que realmente no ves hacia donde subes. Pasada esta zona aparece un claro y frente a ti una inmensa montaña que tienes que subir, me parecía mentira cuando iba subiendo y miraba hacia abajo viendo lo que había ascendido, pero también lo que me faltaba por subir. Hay mucha gente subiendo a la vez, vas viendo un hilillo de gente que marca el camino… La verdad es que cuando al final llegas al paso realmente te sientes muy bien… Han sido 3 horas de ascensión, todo muy intenso. Una vez descansado prosigo la marcha, todavía tengo que descender una hora castigando ahora las rodillas. Llego hasta el rio Pacamayo el campamento en el que voy a dormir, a 3600 metros de altura. Me impresionan nuestros acompañantes peruanos que hemos contratado y que se encargan de llevar las tiendas de campana, las botellas de butano y utensilios de cocina, la comida, etc. Van rapidísimo y descalzos, y se puede decir que cuando llegamos al campamento nos encontramos con “la mesa puesta”, se preocupan en todo momento por nosotros y el trato es sumamente agradable, también el del guía que por supuesto es inca. Desde el campamento veo que a mitad de la siguiente montaña se encuentran las ruinas de Runturacay que visitaré el siguiente día. Esta noche si que duermo realmente bien, bajo las estrellas, hay un cielo increíble…

 

 

De nuevo comienzo el día ascendiendo una montaña, llego a las ruinas de Runturacay y continúo escalando hasta llegar al Segundo Paso a 3998 metros de altura. Éste ya es menos duro que el anterior. En la cumbre hay unos lagos y unas vistas increíbles de la cordillera Vilcabamba. La ascensión dura aproximadamente una hora desde Runturacay. Ahora comienzo a descender, paso otro lago y llego a la ciudadela de Sayacmarca, la “ciudad dominante”. Después de visitarla sigo otras tres horas hasta llegar a las ruinas de Phuyupatamarca, a 3650 m. de altura. Para finalizar el día visito las ruinas de Inti Pata y de Intipunko, la Puerta del Sol. Mañana llego a Machu Pichu.

Hoy comienzo a caminar todavía de noche. Cuando subo la cumbre de la montaña donde he dormido descubro el Machu Pichu. Está amaneciendo y veo desde arriba como el sol comienza a iluminar las míticas ruinas más abajo. El día de hoy lo paso entero visitando Machu Pichu. Por la tarde bajo hasta la ciudad de Aguas Calientes y regreso en tren a dormir a Cuzco. El camino es toda una experiencia, desde luego merece la pena ya que te va poniendo en situación poco a poco. Hablo con unos arqueólogos que están mirando la montaña que está enfrente de Machupicu y hablando por walkie talkie. Les pregunto y me dicen que en esa montaña siguen encontrando ruinas y les acaban de llamar diciendo que han encontrado algo. Piensan que los tesoros arqueológicos que guarda esa montaña son todavía mayores que los que ahora podemos visitar en Machu Pichu. La han llamado Marampampa y seguro que nos da más sorpresas en el futuro.
En cualquier caso, Machu Pichu son las ruinas arqueológicas más famosas de América. Sin embargo son unas auténticas desconocidas y los arqueólogos no pueden más que especular sobre ellas. Además como ya hemos dicho existen en los alrededores otros muchos restos arqueológicos que faltan por excavar y que nos aportarían una visión más global y verídica del conjunto. En los escritos de los españoles que llegaron a América no apareció nunca mención alguna a dicha ciudad. Los campesinos de la zona sí sabían de su existencia, pero no así el resto del mundo, que no la conocieron hasta 1911 cuando casi por casualidad la descubrió Hiram Bingham. En realidad este historiador americano estaba buscando la ciudad perdida de Vilcabamba, el último fuerte de los incas, y en un principio pensó que era Machu Pichu. Por tanto Machu Pichu fue un lugar misterioso y a los españoles nunca se les habló de su existencia. 

Cuando fue descubierto en 1911 el aspecto era muy diferente al que encontramos hoy en día ya que los edificios estaban envueltos por la vegetación, os pongo una postal que encontré con una imagen de esa época que me parece bellísima. A medida que se fueron haciendo trabajos de limpieza se fueron descubriendo nuevas ruinas, entre ellas algunas de las que hemos visto en el Camino del Inca. Se descubrieron 50 tumbas que contenían más de 100 esqueletos, la mayoría mujeres, un 80%. Se puede suponer que era un lugar sagrado de ceremonias, y también que en la época en que llegaron los españoles ya estaba abandonado. 

La visita supone todo un día y podemos encontrar numerosos lugares interesantes: La Roca Funeraria, los baños ceremoniales, el Templo del Sol, la Ventana de la Serpiente, las Tumbas Reales, la Plaza Sagrada, el Templo de las Tres Ventanas, el Templo Principal, etc. Mientras paseo por estas ruinas me acuerdo de Angkor Wat en Camboya y de Tikal en la selva Lacandona en Guatemala. Los tres son lugares muy especiales, y en ellos todavía se puede respirar el carácter de la ruina e imaginar que estás haciendo un descubrimiento. Los tres fueron lugares de gran importancia religiosa para el hombre, los tres cayeron abandonados y fueron “comidos” por la selva, y por fin los tres fueron descubiertos de nuevo relativamente hace poco tiempo. Los tres pertenecen a culturas totalmente distintas que ni se conocieron ni coincidieron en el tiempo. Sin embargo, cuando ves sus impresionantes trabajos en sus piedras, en los tres puedes sentir el mismo deseo del hombre de perdurar y sobrevivir mediante la Arquitectura al tiempo que le tocó vivir.

 

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