Posted by: incapoint | April 17, 2009

Cada mes se venden ilegalmente en Nasca 252 mil cartuchos de dinamita

En Nasca y alrededores todos saben quiénes son los principales distribuidores informales de explosivos, pero callan en siete idiomas. ¿La razón? No vaya a ser que, en un acto de inusual rectitud, las autoridades decidan cumplir con el papel para el que fueron designadas y, entonces, se traigan abajo todo el andamiaje ilegal que desde años comerciantes inescrupulosos han edificado, y que de una u otra manera permite subsistir a miles de lugareños.

Pero aquello está muy lejos de ocurrir, pues las comisarías del lugar, el Ministerio Público y el escaso personal de la Dirección General de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Munición y Explosivos de Uso Civil (Dicscamec) que están en la zona, al parecer, se hacen de la vista gorda o simplemente han decidido no actuar frente a un problema de por sí agudo.

CINCO ORGANIZACIONES


Nasca es el centro de operaciones de hasta cinco organizaciones que distribuyen ilegalmente miles de kilos de dinamita, grandes cantidades de fulminantes y miles de metros de mecha lenta para actividades mineras informales y, en menor cantidad, para la extracción ilegal de pescado en la zona de San Andrés, Pisco y la Reserva Nacional de Paracas (RNP).

Todos saben —y la policía de Nasca, Palpa, Ingenio (Ica), Otoca (Ayacucho) y Cobrepampa (Arequipa) también— que, por ejemplo, “La Gitana”, “Huillco”, “Manuel”, “Augusto” y un tal “Pepe2 comercializan explosivos a su regalado gusto para actividades informales e ilegales en esa amplia zona. ¡Y lo hacen con total impunidad!

El lugar resulta atractivo para estos mercaderes de la muerte puesto que en los alrededores hay, por lo menos, 300 propietarios de minas y 9 mil mineros informales que requieren explosivos para sus actividades diarias. Estos, lejos de gestionar su compra a través de la vía formal, donde seguramente no les darán autorización o les exigirán el cumplimiento de muchos requisitos, prefieren adquirir el material en el mercado negro que, dicho sea de paso, se muestra muy activo.

800 CAJAS


Cálculos realizados por personas vinculadas a la actividad minera informal indican que en Nasca se vende ilegalmente un promedio de 800 cajas de dinamita al mes. Si consideramos que cada caja aproximadamente contiene 315 cartuchos, concluiremos que mensualmente se comercializan 252 mil cartuchos de dinamita.

Los distribuidores de explosivos venden la caja de dinamita (de 25 kilos) con sus respectivas mechas y fulminantes a US$387, cuando su precio en el mercado formal es de US$264. Es decir, por cada caja ganan US$123. Si se trata de una compra bajo la modalidad de “delivery” (a domicilio), los vendedores aplican un recargo de US$ 10 por cada caja.

Los pedidos también provienen de Trujillo, Canta y Chimbote, donde se pagan mejores precios. Como se puede apreciar, el negocio les deja pingües ganancias a estos comerciantes ilegales.

MECHA RÁPIDA


El primer paso de los traficantes de explosivos se inicia solicitando a la Dicscamec la debida autorización de compra de dinamita, anfo, fulminantes y mecha lenta, para la construcción de trochas carrozables, caminos, puentes, etc.

Una vez que la Dicscamec evalúa y aprueba la solicitud, su función es la de fiscalizar debidamente el traslado y la manipulación del material, pero, en especial, controlar si los solicitantes utilizaron todo el material explosivo otorgado. Sin embargo, al parecer, la Dicscamec no estaría ejerciendo a cabalidad esa tarea.

Este asunto es grave y está documentado. El Comercio cuenta con fotocopias de guías de tránsito de explosivos, a través de las cuales se probaría que la Sección de Explosivos de la Dicscamec habría autorizado, en un solo día, el retiro (en varios polvorines) de miles de cartuchos de dinamita, anfo, mecha lenta y fulminantes para su uso en obras diversas. Las cantidades son exorbitantes y exceden las permitidas por ley.

Así, el 7 de octubre del 2008 (Guía 60309-2008-SDEX) autorizó el retiro de 8 mil kilos de anfo de un polvorín de Nasca para la construcción de una trocha carrozable en Chincha. El 28 de enero del 2009 (Guía 575-2009-SDEX) aprobó la salida de 80 mil metros de mecha lenta y 80 mil fulminantes para la construcción de una trocha carrozable en Caravelí; en la misma fecha (Guía 574-2009-SDEX) autorizó el retiro de 2.500 kilos de dinamita y 2.250 kilos de anfo también para la construcción de una trocha carrozable en Caravelí. Y el 4 de febrero del 2009 (Guía 838-2009-SDEX) aprobó la salida de 2.500 kilos de dinamita para la construcción de una trocha carrozable en la misma localidad.

Sin embargo —y aquí está lo grave—, de acuerdo a normas que maneja la propia Dicscamec, no es posible autorizar en un solo día (salvo situaciones debidamente justificadas) el retiro de más de 250 kilos de dinamita. Estos casos, por lo tanto, ameritan una rápida y profunda investigación por parte de las máximas autoridades de la Dicscamec.

Por Alfredo Ali / José Rosales


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