Posted by: incapoint | October 12, 2010

La Reserva de Paracas

La Reserva de Paracas

La Reserva Nacional de Paracas se encuentra a 260 km al sur de la ciudad de Lima. La superficie de la reserva es de 335, 000 hectáreas. La mitad corresponde a tierra firme y la otra mitad es el Océano Pacífico. La Reserva no es sólo un espacio de naturaleza viva sino que aquí también floreció la antigua cultura Paracas entre los 700 a.c. hasta los 100 a.c

Se han catalogado más de 216 de aves marinas y 300 especies de peces además de mamíferos y 250 especies de algas marinas

El mar de Paracas es azul y agitado. Y también contaminado por años desde el boom de la pesca que permitió sembrar de fábricas de harina de pescado que lanzan sus deshechos industriales al mar. En la carretera que une la ciudad de Pisco con Paracas, se puede ver a los costados un vasto cementerio de conchas de abanico. Sin embargo la riqueza de la corriente fría de Humbolt, permite el surgimiento de la fauna marina a pesar del desastre. La enorme diversidad de aves marinas, tanto migratorias como endémicas se aprecia tanto en Islas Ballestas como en Punta San Juan de Marcona. A partir de las 5 de la tarde, el cielo se cubre de formaciones aladas que sugieren gigantescos rosarios de perlas negras que luego aterrizan en las nidales de las islas. En ese momento, la tierra rica en fosfatos y hierro se torna en un manto negro por efecto de la densidad de la población de las aves.

Entre los individuos más encantadores que habitan estos territorios está el pingüino de Humbolt, extremadamente tímido con los seres humanos porque probablemente sabe que es su principal depredador. Sin embargo si uno tiene la suerte de acercarse a un nido a distancia muy corta y hay allí un pingüino, este no se mueve y está dispuesto a defender, a cualquier precio, los huevos fecundados.

Todo es belleza y bullicio. Desde los llamativos colores del zarcillo hasta los voluminosos lobos marinos que desde sus playas o plataformas de roca preferidas chillan con voz ronca. Cuando están en tierra, los lobos huyen del ser humano. Pero en el agua suelen ser amigables y nadar al lado de un buzo, observándolo o, en un gesto de temeridad, jugar con el enemigo.

El pingüino de Humbolt es una especie en riesgo de extinción y su conservación depende de muchos factores, pero sobre todo limitar la acción de los pescadores artesanales que diezman sus nidos o los matan por su carne. Y también la descontaminación del mar de Paracas.

Aquí en Paracas floreció una de las culturas prehispánicas más reconocidas y admiradas por su trabajo en la elaboración de mantos funerarios y piezas textiles de increíble destreza. El mar de Paracas es azul y agitado desde siempre. Hagamos que siga siéndolo antes de convertirlo en un mar muerto.

Ronald Portocarrero

Redacción


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